• Yoana_Siri

¿Será esto el verdadero amor?

Los días pasaban como las gotas de lluvia resbalando por el cristal, todo permanecía de la misma forma que cuando te fuiste. Todo, menos mi ropa mojada que ya estaba seca, el césped del jardín que ya estaba salvaje y las uñas de mis pies que por no agacharme las dejaba crecer.


La nota que pinchaste en la pared, en ese lugar donde siempre nos gustaba dejarnos mensajitos de “Buenos días” y de “Buenas noches” se arrugaba entre mis dedos…

“Mi amor, me voy, me voy sin cenar, sin duchar, sin querer, sin entender, me voy para no sé si volver…Me voy”

Y así fue, te marchaste, te fuiste, para nunca volver…al menos…eso es lo que mis ojos cansados de llorar quisieron pensar para aliviar su pena.


Hoy llamaron a la puerta, llevaba toda la mañana nerviosa, como si algo importante estuviera a punto de suceder. El timbre sonó en el mismo momento que lo hizo la tetera, el wasap y la tostadora. Me desperté de golpe, me había dejado caer sobre la mesa de la cocina mientras se hacía el desayuno, no esperaba visitas…y mis legañas tampoco.


Me acerque a la puerta con sigilo, miré por la mirilla y ahí estabas de nuevo, con esos ojitos de gatito abandonado. Tú ropa era distinta, tú expresión era distinta, hasta tú sonrisa había cambiado… sin embargo, la misma mirada, las mismas pupilas dilatadas. Abrí la puerta, con miedo, he de confesar…


-Te creía muerto -te dije con voz entrecortada- ha pasado tanto tiempo…


Tú seguías ahí, mirándome desde el otro lado de la puerta y con ganas de entrar de nuevo en mi vida. Y yo sentí ahí, en el centro de mi pecho como el reloj de arena dejaba caer su último grano.


-Llegas tarde -te dije- me tomó algún tiempo descoserte de mi ropa interior y ahora que ya me la he remendado yo solita y con ayuda de un tutorial del youtube, me da mucha pereza volver a coserte, lo siento, pero será mejor que vuelvas al nicho donde por fin ya te enterré.


Te cerré la puerta en las narices sin dejarte hablar, pero con mucho amor…


Y desde aquel día, solo puedo sentirme agradecida por tu regreso, después de tantos años… volver a verte, que locura, volver a sentir en un solo instante toda la película por la que habíamos pasado tú y yo. Las tripas dando vueltas y el corazón saliéndose del pecho.


¿Cuántas veces caí en la misma historia? ¿Cuántas veces te dejé entrar? Cuántos libros de autoayuda tuve que leerme para llegar a entender que simplemente eras el pasado, llamando una y otra vez a mi puerta.


Ahora todo es diferente, ya no vas a volver, ayer corté el césped del jardín, y ya de paso me agaché y me corté las uñas de los pies ¿Y hoy? Hoy he decidido abrir la puerta de la calle, sin que nadie tenga que llamar y salir a pasear hacia el futuro, con mi presente agarradito del brazo y sin ropa interior.

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